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jueves, 5 de mayo de 2011

Gypsy Caravan

"Pienso que tengo muchas cosas para ser una Gitanilla"...
(Fragmento extraido)

Los gitanos en Caravana, no poseían nada y lo tenían todo: aire, fuego, libertad, familia. Yo los miraba desde casa y ardía por estar entre ellos, por caminar descalzo sin pincharme en los pies, y pensé toda la vida que no se morían nunca, que jamás les invadía la tristeza. Todo les era útil y a mí me entusiasmaba observar cómo entraban tantas cosas en aquella carreta destartalada que servía de vehículo, de casa, de techo, de alacena.
A ellos les gustaban los muebles rotos, los aparatos estropeados, las piezas que sobraban de las obras, la masilla. Y luego, construían artefactos rarísimos, inventos para detectar la dirección del viento o la altura del sol o la duración, a su manera, de los meses, que para ellos, como el lunes y el martes y las horas voraces y el calendario, carecían de prisas e importancia.
Eran libres. Como una estación con linaje muy propio, al margen del espacio. Dependían del clima, de la sombra, de los arroyos, de la naturaleza, en general, y de las brasas. Y no necesitaban gobernantes ni médicos. La salud la heredaban del aire puro, del paisaje... de ser independientes, soberanos; de cambiar de lugar cuando no estaban cómodos o sentían acaso el peso de la rutina, de huir sin ataduras ni remordimientos, pues con ellos erraba todo lo que era suyo, muy suyo, el perro, la familia, los burros y cuantos artilugios cabían en la caravana.

domingo, 25 de julio de 2010

Planet Caravan



Navegamos por cielos infinitos.
Las estrellas brillan como ojos.
La noche oscura suspira.
La luna en sueños de plata cae en haces de luz.
La luz de la noche.
La Tierra, un resplandor púrpura de neblina azul zafiro siempre en órbita.
Mientras, bajo los árboles bañados en brisa fresca, la luz plateada de las estrellas domina la noche.
Y así pasamos por el ojo carmesí del gran dios Marte mientras viajamos por el universo.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Las Hadas, los árboles y yo...

Las Hadas son seres mitológicos que habitan en gran parte de los bosques gallegos; es muy normal que las fuentes, las cuevas, o los árboles encierren alguna leyenda sobre estés seres espirituales y mágicos, pero a la vez muy sencillos; las hadas que habitan en los árboles rinden culto a la naturaleza y al árbol que las cobija, le hacen ofrendas de danzas y energía espiritual.

Cuando este árbol muere, las hadas celebran una ceremonia para transplantar el Espíritu del árbol a otra semilla, y todas las hadas que habitan en los árboles cercanos ayudan en esta tarea, para que el nuevo árbol crezca y de cobijo de nuevo al Espíritu del árbol y a las hadas que lo veneran. De este modo las hadas tienen un sentido de la vida y la muerte como simples ciclos de la naturaleza.

En la espesura de los bosques, en esos lugares que permanecen cubiertos de niebla la mayor parte del día, es donde las hadas van ha reencontrar el silencio.

Estos lugares son mágicos y libres de la presencia humana, por lo que son el rincón adecuado para las hadas que necesitan estar solas, ya que ellas conocen bien la importancia de la soledad, la que permite estar con uno mismo y reflexionar, encontrando así el sentido de la vida y de su existencia.

Ni siquiera ellas escapan a la influencia del mundo y les es muy importante reencontrarse con su ser, renovarse, dejar atrás lo que molesta en el alma y volver con nuevas energías y el espíritu alegre.

El silencio de las Hadas no es un silencio triste, sino prometedor. Un silencio que limpia y enriquece, que atempera el carácter y fortalece el ánimo.

Dice la leyenda que si tienes la suerte de encontrar alguno de estos lugares, lo reconocerás porque todo se vuelva tan calmado y silencioso que podrás oír el latido de tu corazón. Respeta esta quietud y aléjate sin hacer ruido.

jueves, 6 de agosto de 2009

El país de las maravillas


-Minino de Cheshire, ¿podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?
-Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar - dijo el Gato.
-No me importa mucho el sitio... - dijo Alicia.
-Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes - dijo el Gato.
-... siempre que llegue a alguna parte - añadió Alicia como explicación.
-¡Oh, siempre llegarás a alguna parte - aseguró el Gato -, si caminas lo suficiente!

(Alicia en el país de las maravillas- Lewis Carroll)

viernes, 3 de julio de 2009

Un cuento a la reflexión I


Una señora sueña que acaba de acostarse en su dormitorio. De pronto la ventana se abre violentamente y un negro musculoso entra en el cuarto. Está desnudo y exhibe un miembro enorme en plena erección.
- Socorro!- grita la dama-. Dios mío, ¿qué me va a suceder?
El negro le responde dulcemente:
- No lo sé señora. ¡No soy yo el que sueña, sino usted!

La Realidad, primero, podemos interpretarla como un sueño. Luego podemos continuar soñandola en el sentido que le hemos encontrado. Y por fín conducirnos en ella como lo hacemos en un sueño lúcido: con desprendimiento y consciencia, logrando introducir actos que transformen positivamente lo que acontece. Si cambiamos nuestros pensamientos, cambiamos el mundo.

martes, 14 de abril de 2009

Cuentan los viejos sabios...



Cuentan los viejos sabios que en el momento de nacer, el hombre ya sabe todo. Que puede reconocer este mundo de una punta a la otra. Que sabe lo que ocurrio desde el primer dia hasta el ultimo y que ya ha recorrido todo el ciclo... Pero de nada le vale todo esto, porque en el preciso instante de nacer, un angel lo besa en la boca, y de inmediato, olvida todo. Desde ese momento el hombre tendra que empezar a vivir, para aprender a recordar...